(CASTELLANO) Seinfeld no fue solo una serie, fue una revolución. La mejor comedia de todos los tiempos, sin discusión. Pocas cosas en televisión han logrado lo que consiguió esta joya: convertir lo cotidiano, lo trivial, lo absurdo, en comedia perfecta. Cada episodio es una pequeña obra maestra de observación, ironía y genialidad. Y sí, cuando terminó, lloré. Porque sabía que no volvería a haber nada igual. No tiene capítulos flojos. Algunos están más arriba en el podio, claro —el del parking, el de la serie sobre nada, el viaje a los Hamptons, Festivus, el del restaurante chino...— pero to…
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