(CASTELLANO) Después del disparate espacial de Moonraker, esta entrega quiso devolver a Bond a un terreno más realista. Se nota que ya estamos en los 80: hay más cuidado en la acción, los efectos lucen mejor y el ritmo, aunque irregular, resulta más terrenal. John Glen debuta como director en la saga y se percibe esa intención de recuperar la seriedad de los primeros tiempos. La secuencia inicial con el helicóptero marca un arranque potente, aunque su desenlace bordea lo ridículo. Aun así, escenas como la persecución con el 2CV o el clímax en Meteora aportan momentos de gran tensión y paisa…
Leer reseña completa →