(CASTELLANO) Lo cierto es que cuesta defender esta serie incluso desde la nostalgia. La primera temporada, sin ser buena, al menos intentaba proponer pequeñas aventuras en la luna de Endor con un mínimo de encanto visual. No brillaba por su animación ni por sus guiones, pero mantenía cierto ritmo y presentaba de forma simpática a personajes como Wicket, Kneesaa o Teebo. El problema es que la segunda temporada tira por la borda todo lo que funcionaba mínimamente. Los diseños empeoran, los escenarios se simplifican hasta el absurdo y el tono se vuelve aún más infantil, rozando lo preescolar. Cue…
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