(CASTELLANO) Aunque estaba pensada como una simple antesala promocional de La venganza de los Sith, la serie animada de 2003 creada por Genndy Tartakovsky se convirtió en mucho más: en un puente narrativo imprescindible para los verdaderos fans de Star Wars. Con su particular estilo visual —rudo, esquemático, casi minimalista— y una narrativa que apostaba por la acción pura y el simbolismo más que por los diálogos, Tartakovsky consiguió algo que parecía imposible: contar más con menos. Lo que comenzó siendo una sucesión de mini-episodios mudos de tres minutos, se convirtió en una obra con iden…
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