(CASTELLANO) Cuando empecé Enamorados Anónimos, no tenía claro si iba a gustarme. La idea de un “hospital del amor” donde los personajes tratan las relaciones como si fueran enfermedades suena original, pero podía caer en lo absurdo si no estaba bien llevada. Sin embargo, con el paso de los episodios, me encontré disfrutándola más de lo que esperaba. El punto fuerte de la serie es la química entre Cem y Hazal. Sus visiones opuestas sobre el amor dan lugar a situaciones divertidas, con diálogos ingeniosos y un humor que a veces roza lo absurdo, pero que funciona. Además, los casos que tratan…
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