(CASTELLANO) Pocas series consiguen que te rías de lo cotidiano con tanta inteligencia y ternura como Poquita fe. La segunda temporada mantiene intacto ese equilibrio mágico entre lo absurdo y lo costumbrista, demostrando que Pepón Montero y Juan Maidagán siguen siendo los mejores herederos del espíritu de José Luis Cuerda. Aquí no hay grandes giros ni discursos trascendentales, solo la vida misma: incómoda, absurda y profundamente divertida. Raúl Cimas y Esperanza Pedreño siguen formando una pareja única, tan entrañable como desesperante. Su naturalidad es tal que parece que la cámara se h…
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