(CASTELLANO) Lo peor no es que sea absurda. En una película de atracos uno puede aceptar muchas barbaridades si hay ritmo, carisma, ingenio o al menos esa sensación de juego que hace que te dé igual la lógica. Lo peor es que me pareció tan plana, tan prefabricada y tan sin vida que incluso me dormí en medio. Y eso, en una película que supuestamente quiere ser ligera, rápida y divertida, es casi la peor condena posible. No me enfadó; simplemente me fue apagando. La premisa podría haber dado para un entretenimiento decente: un grupo de ladrones sofisticados, un golpe imposible, un …
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