(CASTELLANO) A 57 Seconds se le ve la idea desde lejos: un artefacto que rebobina menos de un minuto y un protagonista tentado a usarlo para arreglar la vida a base de intentos. Como punto de partida funciona: es sencillo, directo, casi juguetón. El problema es que la película se queda ahí, en el truco, sin exprimirlo del todo ni tomar riesgos. Josh Hutcherson aporta nervio y cierta torpeza entrañable; Morgan Freeman cumple con esa autoridad tranquila que te compra cualquier exposición. La química está, la puesta en escena es limpia y el ritmo no decae, pero todo avanza sobre raíles conocid…
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