(CASTELLANO) La idea podría haber dado lugar a una tontería monumental: convertir a Papá Noel en protagonista de una película de acción ultraviolenta y esperar que el chiste aguante casi dos horas. Lo sorprendente de Noche de paz es que funciona precisamente porque Tommy Wirkola no se avergüenza nunca de su propia premisa. La abraza, la exagera y la convierte en una mezcla de cuento navideño, comedia negra y festival de violencia que me ha hecho pasarlo estupendamente. David Harbour es fundamental. Su Papá Noel está cansado, bebe demasiado, está harto del consumismo y parece haber perdid…
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