(CASTELLANO) Lo cierto es que he llegado hasta el final sin desconectar, pero reconozco que no volvería a verla. Hay algo en la forma de contar esta historia que no termina de agarrarte, como si el guion quisiera ser profundo sin encontrar realmente esa profundidad. El drama está ahí, la relación padre-hija también, y la historia real tiene suficiente peso para funcionar por sí sola, pero el tono solemne termina alejando más que acercando. Lo mejor, sin duda, es Dylan Penn. Tiene una naturalidad que sostiene la película sin necesidad de grandes gestos, y en cada escena se nota que está cons…
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