(CASTELLANO) Hay películas que se cocinan a fuego lento y otras que, como esta, se sirven con un aire envenenado desde el primer bocado. El menú atrapa por esa mezcla de thriller, comedia negra y sátira social que se va destapando plato a plato, hasta dejar al espectador en una posición incómoda y, al mismo tiempo, fascinante. El aire teatral con el que está concebida la puesta en escena funciona como un ingrediente clave. Todo transcurre con una coreografía calculada, como si estuviéramos en una representación donde cada gesto, cada silencio y cada mirada forman parte de una obra mayor. Es…
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