(CASTELLANO) La cura del bienestar es una película muy curiosa, porque tiene muchas cosas para fascinar y casi las mismas para desesperar. Gore Verbinski construye un mundo visualmente impresionante: un sanatorio perdido en los Alpes suizos, pasillos blancos, agua, cuerpos enfermos, sonrisas raras, tratamientos inquietantes y una atmósfera entre cuento gótico, pesadilla médica y thriller paranoico. En lo visual, desde luego, la película tiene personalidad. El problema es que parece querer ser demasiadas películas a la vez. Hay ecos de terror gótico, de misterio de internado, de ciencia loca…
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