El emperador del porno Joe D'Amato aporta un poco de vidilla al subgénero del “nunsploitation”, mostrando unas cuantas monjas ninfómanas haciendo de todo entre ellas y con cualquier hombre que se les cruce por el camino. Curiosamente, D'Amato estaba mucho más interesado en hacer una película porno que una película religiosa (es ironía, claro) y se nota enseguida, porque la historia está salpicada de eventos sexuales, y cualquier susurro de una trama existe sólo para encadenar dichos eventos. Después de acoger a un hombre herido, contra todas las reglas del convento, las novicias que lo habitan…
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