(CASTELLANO) Hay películas que llegan acompañadas de tanto “tienes que verla” que ya empiezas la partida perdiendo. La señal es de esas. La llevaba arrastrando desde hace años, como esa cosa que guardas para cuando toque… y claro, al final pasa lo de siempre: te montas tal película en la cabeza que luego la realidad no llega ni de lejos. No es que esté mal, pero tampoco es esa maravilla que me habían pintado. El arranque juega bien sus cartas. Tiene ese tono de misterio juvenil, como si te fueran dejando migas de pan hacia un sitio que no ves del todo, y eso engancha. Visualmente es llamati…
Leer reseña completa →