(CASTELLANO) Hay películas que funcionan porque no intentan abarcarlo todo. Esta podría haberse ido por el camino fácil: el gran fresco sobre el narcotráfico mexicano, el retrato del capo, la corrupción explicada con subrayador, la épica de la captura de un monstruo. Pero lo que más me gustó es que se queda mucho más cerca del suelo. Dos policías, un coche robado, el final de un turno, una carretera, un motel, una decisión que nadie esperaba. Y de pronto lo imposible: tener delante a uno de los criminales más buscados del mundo casi por casualidad. Eso es lo que le da tanta fuerza. No parec…
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