(CASTELLANO) Si algo ha demostrado esta franquicia es su capacidad de reinventarse sin perder del todo su esencia. Aquí, en lugar de optar por otro reboot o una precuela tradicional, nos sorprenden con una antología animada salvaje, sin freno, que se lanza de cabeza a lo que siempre ha sido el corazón de Predator: la caza. Tres episodios ambientados en diferentes épocas, cada uno con su estilo propio y su tono, pero con un mismo pulso violento, directo y sin concesiones. A ratos recuerda a esas cintas de videoclub que solo querían entretenerte con sangre y tensión, y en ese terreno, cumple con…
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