(CASTELLANO) La evaluación es de esas historias que ya desde el minuto uno te dejan inquieto. No porque haya sustos ni giros salvajes, sino por lo retorcido que es el mundo que plantea. La idea es buena, incluso muy buena, pero tiene ese punto incómodo que te mantiene a medias entre la curiosidad y el “qué narices estoy viendo”. Se pasa el rato sin problema, aunque hay momentos en los que ya no sabes qué más puede ocurrir… y aun así ocurre algo más. La película construye un futuro distópico ordenado al milímetro, casi aséptico, donde las parejas tienen que demostrar que merecen ser padres. …
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