Film típico de intriga y suspense, el que espere algo de acción que se olvide, donde un hombre investiga el asesinato de su hija y se da cuenta de que no es un simple crimen. El largometraje empieza a un buen ritmo pero tras el paso de los minutos, pierde el ritmo y se vuelve soporífero e interminable, aunque en el tramo final recupera el ritmo y consigue no salir tan defraudado de la sala pero te quedas algo frío e indiferente. Una pena. Lo más destacable de la película es la actuación de Mel Gibson, si bien no es el mejor papel de su vida y no creo que se le recuerde por esta cinta; no…
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