(CASTELLANO) Una batalla tras otra es exactamente eso: un no parar. A los diez minutos ya sabes que aquí no va a haber respiro, ni escenas de relleno, ni discursos solemnes para explicarte nada. Es ruido, tensión, humo, persecuciones, gritos, decisiones mal tomadas… y tú en medio, con el corazón acelerado. Hay películas largas que agotan; esta, siendo igual de larga, te deja más bien aturdido, como cuando sales de un concierto demasiado cerca de los altavoces. Leonardo DiCaprio está en modo torpón total, y me encanta que le dejen ser así. Es un protagonista que se equivoca, duda, se tropiez…
Leer reseña completa →