(CASTELLANO) Qué locura de serie. Estamos muertos me tuvo pegado al sofá como pocas veces. No hay tregua. Ni un respiro, de verdad. Desde el primer capítulo ya estás ahí, metido en el instituto, entre gritos, sangre… un caos total. Y no baja. Ni a mitad, ni al final. Es puro descontrol. Y me encanta eso. A veces pensaba: “vale, ahora descansamos un poco”… pues no. Otra estampida, otro susto, otro personaje que cae. Pero lo bueno es que entre tanto caos hay emoción, hay momentos que te tocan. Los chavales no son clichés, te los crees. Gente normal, con miedo, con nervios, intentando hacer lo…
Leer reseña completa →