(CASTELLANO) Ozark es una de esas series que te obliga a aceptar una regla desde el primer minuto: aquí nadie es inocente. No hay redención limpia ni decisiones pequeñas. Todo el mundo acaba manchándose, antes o después, y la serie no tiene ningún problema en mirarte a los ojos mientras lo hace. Eso, para mí, es una de sus mayores virtudes. Arranca como un thriller criminal bastante reconocible, incluso con ecos evidentes de Breaking Bad, pero poco a poco va encontrando su propio tono. Más frío, más seco, menos dado al espectáculo. Aquí no hay momentos “icónicos” diseñados para el aplauso i…
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