(CASTELLANO) Desde el primer episodio, La niebla deja claro que no está a la altura del libro de Stephen King ni de la película de Frank Darabont. En lugar de construir un ambiente opresivo donde la niebla sea un verdadero enemigo, la serie se pierde en conflictos personales y personajes que no generan ningún interés. Lo que en el material original era una historia angustiante sobre el miedo y la supervivencia, aquí se convierte en un drama desordenado que no engancha. Los personajes toman decisiones absurdas, la tensión nunca llega a despegar y, lo peor de todo, la niebla pasa a un segundo…
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