(CASTELLANO) Hay algo en The Punisher que toca una fibra que otras series de Marvel no alcanzan ni rozando. No tiene poderes, ni trajes, ni juegos cósmicos. Tiene ira. Tiene dolor. Y tiene una sed de justicia —o venganza, según quién mire— que conecta con esa parte oscura que todos llevamos dentro y que a veces desearía poder hacer lo que Frank Castle hace sin pensar en consecuencias. Porque sí, hay momentos en que el castigo debería ser tan brutal como el crimen. Jon Bernthal se convierte, literalmente, en el personaje. No actúa a Frank Castle: lo encarna. Sus silencios pesan, su mirada di…
Leer reseña completa →