(CASTELLANO) Me ha gustado mucho, pero entiendo perfectamente que no sea una serie para todo el mundo. Es extraña, rara y muy ambiciosa, y además te pide atención constante. No puedes desconectar un minuto porque, en cuanto lo haces, todo puede volverse caótico. Y, en el fondo, eso tiene bastante sentido: la serie está construida para que su forma se parezca a la mente de sus protagonistas, a esa conexión desordenada, emocional y a veces abrumadora. Lo mejor que tiene es precisamente esa sensación de experiencia más que de relato convencional. No se limita a contarte una historia de ciencia…
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