**Dios, patria y familia** Blue Bloods apesta a pedantería, es machista, hetero normativa, patriarcal, clasista y conservadora, y está plagada de clichés carcas pro americanos que dibujan distintas tramas con un desarrollo general muy homogéneo, donde cada episodio termina con la resolución del caso expuesto al inicio. Y más de 300 capítulos casi calcados después (más de 200 horas) se antoja todo muy naif e hipócrita porque, mientras se soslaya intencionadamente la idiosincrasia más escabrosa del género humano, me imagino que con la intención de evitar cualquier ofensa a sus espectadores tr…
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