(CASTELLANO) Hacer una miniserie sobre un asesino en serie siempre tiene tirón, pero aquí la jugada no sale del todo bien. El monstruo de Florencia quiere ser un true crime elegante, con atmósfera, pausado, casi contemplativo… pero se le va la mano con la lentitud. En lugar de generar tensión, la diluye. No hay un personaje claro que guíe la historia ni una figura central que arrastre al espectador, y eso hace que la serie se sienta dispersa, sin rumbo. Stefano Sollima intenta darle profundidad a través de una narrativa fragmentada, saltando en el tiempo y mostrando los hechos desde distint…
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