(CASTELLANO) La idea de un refugio atómico lleno de millonarios tenía potencial, sobre todo porque invita a pensar en un cruce interesante entre Silo y Fallout. El problema es que, en cuanto empieza a desplegarse la historia, lo que podría haber sido un thriller absorbente se diluye en giros de guion forzados, escenas inverosímiles y un abuso constante de recursos ya vistos. El reparto hace un buen trabajo, y es justo decir que nombres como Miren Ibarguren o Natalia Verbeke sostienen más de una escena con oficio. Pero cuando el guion no ofrece profundidad ni coherencia, poco pueden hacer lo…
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