(CASTELLANO) Otro pequeño favor llega con la difícil tarea de dar continuidad a una película que, sin ser revolucionaria, funcionaba por su frescura, estilo y las interpretaciones de Kendrick y Lively. Esta secuela, sin embargo, se queda a medio camino de todo. Intenta repetir fórmula, pero sin sorpresa. Hay giros, hay glamour, hay localizaciones europeas con postales de catálogo… pero falta algo fundamental: sentido. Hollywood lleva años obsesionado con rodar en Europa como sinónimo de sofisticación, pero aquí más bien parece una excusa vacacional para el equipo. Y eso se nota. Capri está …
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