(CASTELLANO) Hay películas que parecen nacer del deseo de provocar. Saltburn lo hace con descaro, belleza y cierta repulsión. Emerald Fennell firma una sátira sobre la clase alta británica envuelta en excesos visuales y situaciones incómodas, donde el lujo, la perversión y la envidia se mezclan como un cóctel venenoso. Es una historia de aspiraciones, manipulación y deseo de pertenecer, contada desde el punto de vista de un intruso que quiere ser parte de un mundo que lo devora. Barry Keoghan lleva el peso de la película con una actuación hipnótica. Su Oliver Quick es un personaje ambiguo, …
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