(CASTELLANO) Hay películas que no buscan gustar, sino incomodar, y Acusado entra de lleno en esa categoría. No es especialmente sutil ni pretende serlo: quiere que te pongas nervioso, que te enfades y que sientas esa impotencia que nace cuando la lógica se rompe y manda el ruido. Desde el principio se percibe que la historia va directa al choque, sin demasiados rodeos, y eso le da un ritmo tenso que funciona bien como entretenimiento. La premisa es sencilla, pero muy reconocible en el mundo actual. El miedo ya no viene solo de lo físico, sino de cómo una sospecha puede crecer, deformarse y …
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