(CASTELLANO) Hay películas que conectan desde un lugar muy sencillo: la alegría pura de descubrir algo nuevo. Aquí la idea de partida ya es un pequeño golpe de genialidad, pero lo mejor es cómo se desarrolla sin perder nunca el sentido del juego. Todo está pensado para que el espectador entre en su mundo con una sonrisa y se quede por algo más profundo que no siempre se dice en voz alta. La historia avanza con un ritmo constante y muy bien medido. No se limita a encadenar referencias ni guiños, sino que construye un viaje con reglas claras, personalidad propia y un corazón enorme. El humor …
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