(CASTELLANO) Me pareció una película muy potente, de esas que no necesitan levantar la voz para ir metiéndose bajo la piel. No es de ritmo fácil ni busca atrapar con golpes de efecto, pero construye una incomodidad muy sólida alrededor de la fe, la culpa, el hambre, el cuerpo y la necesidad de creer en algo aunque ese algo esté destruyendo a una niña. Para mí funciona, sobre todo, como una crítica muy clara a las obsesiones religiosas cuando se convierten en fanatismo. Lo que más me interesa es que no plantea la religión como simple decorado de época, sino como una estructura de poder. En es…
Leer reseña completa →