Hay veces en que uno no da crédito a lo que oye y ve. Son esas ocasiones oníricas en las que una pesadilla te impide continuar con el sueño reparador. Ni sueño, ni reparador, ni situación onírica, incluso ni siquiera para echarse unas carcajadas que festejen el ridículo. El elenco (bueh, de alguna manera hay que llamarlo) hacen que hasta el mismísimo y ya fallecido Alan Ladd (actor norteamericano de westerns apodado el **cara de piedra** por su indescriptible inexpresividad) parezca Anthony Hopkins. Lo único interesante (no en el sentido de revistar algún interés, sino como cosa curiosa) es el…
Leer reseña completa →