(CASTELLANO) De vez en cuando aparece una de esas pequeñas obras maestras que parecen muy sencillas y, sin embargo, contienen muchísimo. Dos personas se conocen en un tren, empiezan a hablar y deciden pasar unas horas juntas caminando por Viena. No hace falta más. Gracias, Linklater. Gracias, Julie Delpy. Gracias, Ethan Hawke. Lo extraordinario está en la naturalidad. Jesse y Céline no hablan como personajes diseñados para decir frases perfectas, sino como dos jóvenes que prueban ideas, se contradicen, exageran, se protegen y se van mostrando poco a poco. Un tema lleva a otro: el amor, la m…
Leer reseña completa →