(CASTELLANO) Hay algo casi reconfortante en saber exactamente en qué terreno te estás metiendo, y Tarot no engaña a nadie en ese sentido. Es una película que abraza sin complejos la estructura más clásica del slasher moderno: un grupo de jóvenes, una idea “original” que parece divertida al principio y una sucesión de consecuencias que llegan, una tras otra, de forma inevitable. No hay sorpresa en el planteamiento, pero tampoco parece que la película aspire a reinventar nada.
La historia avanza de manera directa, sin demasiados rodeos, apoyándose más en el concepto visual de las cartas y sus…