(CASTELLANO) Renfield tiene una idea bastante divertida: actualizar el mito de Drácula desde el punto de vista de su ayudante, convertir la relación entre amo y sirviente en una especie de dependencia tóxica y envolverlo todo en comedia, acción y mucha sangre. No es una gran película, ni pretende serlo, pero tiene suficiente descaro como para resultar entretenida. La película funciona mejor cuando acepta su propia tontería. Hay chistes que entran, escenas de violencia exagerada que tienen gracia por lo desmedidas que son y un tono moderno que intenta jugar con el mito vampírico sin ponerse …
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