(CASTELLANO) No esperaba encontrarme con esta versión de la historia. De hecho, al principio cuesta entrar en ella. El cine de Baz Luhrmann es excesivo por naturaleza y aquí decide no contenerse en absoluto: todo es grande, brillante, ruidoso y acelerado. Puede descolocar, incluso cansar, pero con el paso de los minutos la película empieza a imponer su propio ritmo y, sorprendentemente, termina funcionando. No es una adaptación clásica ni lo pretende. Esto no es Fitzgerald en estado puro, sino un Gatsby filtrado por el imaginario de Luhrmann, con un enfoque más cercano a la ópera pop que al…
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