(CASTELLANO) Hay una edad en la que la apatía puede confundirse con una filosofía de vida. No hacer nada, no comprometerse demasiado, mirar el mundo desde cierta distancia y convencerse de que todo da un poco igual puede parecer lucidez cuando, muchas veces, es simplemente miedo. El arte de pasar de todo se mueve en ese territorio: el de alguien lo bastante inteligente para justificar su propia inacción y lo bastante joven para no comprender todavía cuánto puede costarle. Freddie Highmore encaja muy bien en ese personaje retraído, irónico y algo exasperante, instalado en una suspensión emoc…
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