(CASTELLANO) Me decepcionó porque tenía una base muy atractiva para funcionar mucho mejor. Una familia que llega a Madrid en los años setenta, un piso antiguo en Malasaña, la promesa de una vida nueva, secretos dentro de la casa y una presencia que empieza a romper la ilusión de progreso. Sobre el papel había mucho material: terror, transición, precariedad, familia, ciudad, superstición y esa sensación tan española de mudarte a un sitio con historia y descubrir que la historia no te quiere allí. Pero la película acaba siendo bastante menos inquietante de lo que prometía. Lo mejor está en…
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