(CASTELLANO) Hay comedias románticas que funcionan no porque sorprendan, sino porque encuentran a dos actores capaces de hacer entretenido un camino que conocemos de memoria. Cariño, cuánto te odio pertenece exactamente a ese grupo. Su estructura es puro enemies-to-lovers: dos compañeros que se soportan poco, compiten, se provocan y convierten cada conversación en una pequeña batalla. Nada de eso es nuevo, pero cuando Lucy Hale y Austin Stowell están juntos, la película gana bastante. Lo mejor está en esa dinámica de pullas, miradas y competición constante. Hay momentos realmente gracios…
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