(CASTELLANO) Once es una de esas películas que parecen casi imposibles de fabricar. No tiene grandes artificios, no necesita subrayar cada emoción y no busca parecer importante. Simplemente sucede. Dos personas se cruzan, hablan, cantan, se escuchan, y de pronto la película encuentra una verdad que muchas historias mucho más ambiciosas no alcanzan nunca. Es pequeña solo en apariencia; por dentro es enorme. Lo más hermoso está en la relación entre los protagonistas. No hace falta convertirlo todo en una historia de amor convencional para que duela, emocione y parezca verdadero. Al contrario:…
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