(CASTELLANO) Michael Bay nunca engaña a nadie: si te sientas a ver una de sus películas, sabes lo que vas a encontrar. Explosiones, persecuciones imposibles, humor descarado y un montaje que no da tregua. Aquí lo lleva al extremo desde la primera secuencia, una persecución en Florencia que parece alargarse hasta el infinito y que ya marca el tono de lo que viene después. La trama es poco más que una excusa para unir a seis personajes que actúan fuera del sistema, pero lo cierto es que la historia importa menos que el espectáculo. Bay se recrea en la violencia estilizada, en los planos impos…
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