(CASTELLANO) Es una de esas películas que se ven con facilidad y se recuerdan sin esfuerzo, pero que dejan una sensación curiosa al terminar. Funciona, está bien contada, tiene oficio y grandes actores, pero nunca termina de calarte del todo. Te interesa lo que cuenta, sigues el recorrido del personaje con atención, pero hay una cierta distancia emocional que no acaba de romperse. El gran pilar de la película es Russell Crowe. Su interpretación es sólida, detallista y muy medida, construida a base de pequeños gestos más que de grandes explosiones. Consigue que el personaje resulte creíble i…
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