(CASTELLANO) No dejes rastro es una película pequeña, silenciosa y muy contenida, de esas que avanzan despacio y que, a ratos, pueden resultar algo pesadas si uno espera giros o golpes emocionales más evidentes. Pero su fuerza no está ahí. Está en los gestos mínimos, en las miradas y en la relación tan delicada que construye entre un padre y una hija que viven al margen de casi todo. La película observa a sus personajes con una paciencia poco habitual. No juzga, no explica de más y no subraya. Eso puede jugar en su contra en algunos momentos, cuando la narración parece estancarse, pero tamb…
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