(CASTELLANO) Hay películas que llegan sin hacer ruido y, de repente, te atraviesan. 50/50 es una de esas. En apariencia es una comedia dramática más sobre la enfermedad, pero desde sus primeras escenas se nota que el enfoque va por otro lado: más honesto, más cercano y, sobre todo, menos manipulado. Aquí no te estiran del lagrimal; simplemente te dejan entrar. La interpretación de Joseph Gordon-Levitt es lo que sostiene todo. Tiene una forma muy limpia de mostrar la vulnerabilidad sin convertirla en un espectáculo triste. Hay momentos en los que sólo con mirarle entiendes lo que está perdie…
Leer reseña completa →