(CASTELLANO) La idea de unos estudiantes de medicina provocándose una muerte clínica para “ver qué hay al otro lado” sigue siendo potente. Por eso, este remake de Línea mortal arranca con cierto interés: estética pulida, ritmo ágil, reparto solvente y un punto de curiosidad por ver cómo actualizan el concepto a un terror más juvenil y contemporáneo. Durante un rato, funciona como entretenimiento ligero: no aburre, se sigue fácil y tiene algún susto bien montado. El problema es que, en cuanto pasa la novedad del experimento, todo empieza a sonar a déjà vu. Donde la película original jugaba m…
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