(CASTELLANO) Quentin Tarantino vuelve a demostrar en Los odiosos ocho que el diálogo puede ser tan letal como un disparo. La película arranca con un ritmo pausado, con personajes que parecen sacados de un cuento de misterio y que poco a poco van revelando sus cartas a través de conversaciones llenas de veneno, humor negro y esa verborrea marca de la casa. Desde el primer momento se percibe que lo importante no es solo lo que se dice, sino cómo se dice. Lo más curioso es que gran parte de la historia transcurre en un único escenario, una cabaña perdida en medio de la nieve. Esto convierte la…
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