**Una joya que brilla para siempre** Esta maravilla del cine mudo sigue siendo tan emocionante y divertida hoy como lo fue hace más de un siglo. Si bien es famosa por su icónica escena final, la película es, en realidad, mucho más que un simple gag, es un testamento al genio de Lloyd y a la magia del cine de la época. Desde el primer minuto, Lloyd, en su papel del ambicioso y un tanto torpe dependiente de unos grandes almacenes, nos conquista con su encanto y su persistencia. Su característico par de gafas de concha le otorgan una humanidad que lo hace instantáneamente cercano. La trama, qu…
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