(CASTELLANO) Hay películas que llegan con tanto ruido previo que parece que van a marcar una época, y al final quedan como una nota al pie. Eso me pasó con La playa. Tardé 25 años en verla porque nunca me llamó la atención, pese a que Danny Boyle me había fascinado con Shallow Grave y Trainspotting. Y, cuando por fin la vi, entendí que no me había perdido gran cosa. La película arranca con fuerza, con esa atmósfera de viaje iniciático y con Leonardo DiCaprio en pleno boom de fama tras Titanic. Pero pronto se convierte en algo que no sabe lo que quiere ser: a ratos videoclip de lujo, a ratos…
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