(CASTELLANO) *No se desea buena suerte* podría haber sido una película adolescente bastante convencional. Instituto, amistades, inseguridades, audiciones, ensayos y un musical que para quienes participan en él parece ser el acontecimiento más importante del mundo. Durante un buen rato, Julia Hart deja que la película viva ahí. Y hace bien. Porque esa parte funciona. Hay algo reconocible en ese pequeño universo escolar donde conseguir un papel, equivocarse delante de los demás o sentirse desplazado puede adquirir dimensiones enormes. La película no mira a sus personajes adolescentes de…
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